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Las mujeres desempeñan un papel clave en la atención médica frente a la crisis COVID-19. Se estima que dos tercios de los profesionales sanitarios son del género femenino. Además, representan alrededor del 80% de las enfermeras. A pesar de que dominen este sector, son una minoría en cuanto a puestos de liderazgo y altos cargos en salud. 

Asimismo, el confinamiento ha amplificado la carga de trabajo no remunerado. Por ejemplo, el cierre generalizado de escuelas e instalaciones de cuidado infantil no solo aumenta la cantidad de tiempo que los padres deben dedicar al cuidado y la supervisión infantiles, sino que también obliga a muchos a dirigir la educación en el hogar. Del mismo modo, cualquier aumento en el tiempo de permanencia en el hogar debido al confinamiento puede conducir a un aumento de las tareas domésticas de rutina, incluida la cocina y la limpieza. Cumplir con estas demandas ha sido difícil para muchos padres, especialmente para aquellos que deben continuar trabajando. Gran parte del tiempo de trabajo no remunerado de las mujeres se dedica al cuidado infantil. Las mujeres dedican más del doble de tiempo que los hombres (Base de datos de la OCDE). 

Muchas mujeres también brindan atención a parientes adultos, especialmente a sus padres, incluso cuando tienen trabajo. Los datos disponibles para los países europeos de la OCDE muestran que las mujeres empleadas tienen un 50% más de probabilidades que los hombres empleados de informar que cuidan regularmente a familiares enfermos, discapacitados o adultos mayores. 

La crisis también ofrece nuevas oportunidades, pero para beneficiarse plenamente de ellas, nuevamente, se necesita apoyo político. Es importante aumentar activamente la conciencia social sobre lo que está sucediendo en los hogares durante la crisis, tanto reconociendo y combatiendo las desigualdades como apoyando el cambio en los roles de género que está teniendo lugar en algunos hogares. Según lo explicado por ONU MUJERES, “los encargados de formular políticas deben prestar atención a lo que sucede en los hogares de las personas y apoyar una distribución equitativa de la carga de la atención entre mujeres y hombres. Hay una gran oportunidad para “desestimar” los roles de género que se desempeñan en los hogares de todo el mundo”.

La igualdad de género no es solo un problema de las mujeres, sino un beneficio para toda la sociedad.